Cap.
5 : Beatlemanía
‘Close
you’r eyes and I’ll kiss you
Tomorrow I’ll
miss you
Remember
I’ll always true
And then while
I’m away
I’ll write home every day
And I’ll
send all my loving to you’
Cantaba Paul mientras que las chicas se volvian
locas por ellos.
(. . .)
‘ All my loving I will send
to you
All my loving Darling I’ll
be true’
El sonido de la guitarra de George se escuchó más
en ese momento y las fans delirarón.
Después de
terminar, hicierón su reverencia, le lanzarón unos besos a las fans y se
retirarón.
-¡Muy buen espéctaculo, chicos! – dijo Brian
(manager)
-¡Eso fue obvio! ¿vierón como gritaban las fans?
¡maravilloso! – exclamó contento Paul.
-¿Cómo lo hice? – le preguntó George a Charlotte.
-Como siempre...perfecto – se sonrierón
tiernamente.
-Sigo diciendo que ustedes deberían ser novios –
dijo John.
-¿No entiendes la palabra ‘amigos’? – dijo George.
-Lo que no entiendo es que solo sean ‘amigos’
desde 1957 hasta ahora (1962).
-Es que ya no son ‘solo’ amigos, solo que no
reconocen que son algo más – agregó Ringo.
-¡Dejen de molestarlos! – dijo McCartney.
-Gracias, Paulie – le dice Charlotte.
-¡Después haremos una fiesta! – dijo John – a ti
no te invitamos, Charlotte.
-Y nunca me inviten. Nunca quiero ir a una de sus
fiestas, quizás que cosas hacen con las mujeres que llevan.
-Que cosas no hacemos con ellas – dijo pícaro
Lennon, el resto rió.
-¡No se rián mucho! Si no van hacer fiesta –
interrumpió Brian.
-¡¿Qué?! ¡¿Por qué?! – preguntarón los chicos a la
vez.
-¿Cómo qué por qué? Ustedes deben asistir a otros
shows y deben descansar.
-Fome – le dice Paul.
-Aguafiestas, amargado,aburrido y viejo más encima
– dijo burlesco John.
-A pesar de eso, igual me estimas John.
-Besamé Brian. – se acerca.
-¡Siempre dices eso para que la gente se aleje de
ti!
-¿A caso me besarás?
-¿Qué? ¡No!
-No te decía a ti, Brian. Si no a Charlotte.
-¿Ah? ¿me dijiste algo? – le preguntó la chica.
-Te preguntó si querias besarlo. – le dice George.
-No, ahora no...
-¡¿Ahora no?! – rió John - ¡ahora si! – comenzó a
perseguir a Charlotte.
-¡Lejos de mí, John! – reía – ¡lejos!
-¡Oigan! – interrumpió Eipstein – chicos, ustedes
van por ahí para que las fans no los acosen mucho. Charlotte y yo los
seguiremos después ¿ok? ¡vayan!
Ya en la
casa en que se hospedaban The Beatles...
-¿Estas ocupada, Charlotte? – abriendo la puerta.
-Solo ordeno mi ropa, pero pasa George.
-¿Cómo sabias que era yo? – ingresa y se sienta a
su lado.
-Conozco tu voz a la perfección.
-Quiero salir.
-Brian dijo que nada de fiestas. – le recordó.
-Pero quiero salir contigo.
-¿Conmigo? – detuvo de ordenar y sonrió – pero la
gente te va a reconocer y las fans te persiguerán.
-Para eso existen los disfrazes, amiga.
-¿Y de qué te disfrazarás?
-Algo simple: lentes, gorro, chaqueta y eso.
-Si tu lo dices, pero Brian no nos dejará irnos.
-Ah, da lo mismo lo que diga Brian...ven,
escapemosnos.
Fuerón a
la puerta lateral de la casa. Se sentían pasos que se dirigián donde estaban
ellos.
-Tenemos que irnos rápidos – susurra George. Le toma
la mano a Charlotte y se echan a correr hacia la puerta, salen.
Ya iban
bastante lejos y (sin darse cuenta) seguían de la mano.
-Me acordé cuando nos persiguieron tirándonos piedras.
-Si y me curaste le herida que me hicieron.
-Obvio, si me defendiste.
-¿Quieres un cigarro? – ofreciéndole uno.
-Ahora no quiero...
-Tu te lo pierdes – comienza a fumar - ¿Sabes? El
otro día estube pensando en como ha pasado el tiempo. Ahora tenemos 19 y que
nos conocimos a los 14. Que me decías que ibamos a ser famosos, yo pensaba : Que soñadora es esta chica. Y se
cumplió.
-Ustedes serán más exitosos...lo supe viendo sus
miradas.
-Oye...como que aún seguimos de la mano.
-¿Qué? A sí – se soltarón – no me di cuenta.
-Yo tampoco... – mintió.
-George, ¿ustedes me seguirán manteniendo?
-Claro, si eres nuestra amiga.
-Pero yo quiero hacer algo, un oficio o cosas a
sí.
-Hmmm...sé modelo.
-¿Modelo? No, esas no tienen cerebro. Solo saben
caminar derecho en una pasarela. No piensan.
-No son así, Charlie.
-¡Ah, claro! Como a ti te gustan las modelos.
-Es que son muy lindas...
-Son bonitas pero no tienen ninguna neurona.
-¿Existe alguna chica linda y que tenga neuronas?
-Por supuesto.
-¿Quién?
-Yo.
-Te has vuelto algo egocéntrica – rió George.
-Ringo tiene la culpa ¿pero no me consideras una
chica linda que piensa?
-Desde que te vi te consideré a sí.
A las 12
pm. Llegarón a la casa. Habían caminado por diversas partes de Londres sin ser
reconocidos.
-¿Habrán notado nuestra ausencia?
-Supongo que no... – respondió Charlotte.
-Pero yo si noté su ausencia – se enciende la luz.
Era Brian Eipstein, en pijama.
-Brian, ¡te pareces a nuestros padres! Siempre
controlándonos – dice George.
-Estoy a cargo de ustedes.
-Somos mayores de edad – acotó Charlotte.
-Pero me preocupan. Además, mañana deben ir a la
conferencia.
-Tienes razón.... – dice George.
-¿Y el resto? – preguntó la mejor amiga de
Harrison.
-En sus habitaciones – respondió el manager.
-¿De verdad? – rió Charlotte - ¿desde cuando son
tan obedientes?
-Que extrarño – rió George.
-Bueno, buenas noches George y Charlotte.
-Duerme bien, Brian...ah y elije otro pijama para
la otra, el que llevas esta re feo. – le dice George.
-Si Brian. Ese pijama está asqueroso y totalmente
matapasiones...pero ¡dulces sueños!
-Gracias chicos – ‘sonríe’ y se va.
-Yo también
me iré a dormir, estoy cansada.
-Está bien.
-Buenas noches, George. – le sonríe.
Se acercó
para darle un beso en la mejilla, pero cuando le daba el beso George corrió su
cara; tomó suavemente su cintura; la trajó hacia él y le dió un tierno beso.
Charlotte
jamás esperó esa reacción de su amigo ¡pero cuantas veces lo había imaginado!
¡cuantas veces soñó con este beso!
-¿George? – era la voz de Ringo que se acercaba a
la sala.
Inmediatamente se separarón y se dirigierón a sus habitaciones
correspondientes sin decirse nada sobre el beso.
Al día
siguiente...
-Ya estamos por llegar – John miraba por la
ventana del auto.
George y
Charlotte estaban en silencio, solo se observaban.
Los gritos de las fans se escucharón cuando el
auto The Beatles estaba llegando.
-¡Te amo Paul! – gritaban algunas.
-¡Quiero ser tuya John! – gritaban otras.
-¡Eres mi príncipe azul George!
-¡Me encantas Ringo!
The 4 fabolous ingresó al lugar de la
conferencia. Brian y Charlotte se quedarón a un costado.
-¿Ustedes creen que serán recordados para siempre?
– preguntó un periodista.
-Esperamos que a sí sea – contestó Paul.
-¿Qué piensan sobre las fans?
-¡Que son maravillosas! Le agradecemos mucho que
apoyen a 4 chicos de Liverpool – dijo tiernamente Starr.
-George, ¿quién es la chica que siempre los
acompaña?
-Es mi mejor amiga – sonrió – mi pilar. Que haría
sin ella.
A la vez
fue tan tierno lo que dijo George sobre ella pero a la vez tan triste. Es ‘solo
su mejor amiga’, ‘su apoyo’ pero no la chica de sus sueños. Que el beso que él
le dió solo fue un impulso, un error. Esto la entristeció.
-¿Qué te sucede, Charlotte? – le preguntó Brian.
-¿Ah? No me pasa nada, Brian.
-¿Segura?, sabes que puedes confiar en mí.
-Lo sé, pero no me pasa nada – ‘sonriendo’.
-Mmm...no te creo. Tienes cara de decepcionada.
-Se me pasará esta cara, Brian – volvió a sonreir
y se resignó a pensar que no pasó nada y que son solos grandes amigos
inseparables.
‘Love, love me
do...you know I love you’
Cantaban
los chicos en el auto.
-¡Yo sabía que iba a ser un éxito! – dijo
Charlotte.
-¡Uy, ella! ¡la que sabe todo! – dijo Ringo. Ella
rió.
-Oye Charlie, en 2 días más iré a USA porque
Louise me invitó ¿te gustaría ir...conmigo? – preguntó George.
Charlotte
dirigió la mirada hacia George. Es como si nada ¡pero nada! Hubiese pasado
entre los dos...el beso no existió.
-¿A USA? ¿mi país de origen? ¿donde vive Louise?
-¿Cuál es la cuidad de los rascacielos? – preguntó
Harrison.
-New York City – se adelantó John.
-No lo sé...quizás no me permitan entrar.
-¿Por qué no te dejarían entrar? – preguntó Paul.
George y
Charlotte se mirarón. Era él quien solamente sabía sobre la historia de su
venida Inglaterra. Bien podián ver los supuestos ‘malos’ antencedentes de Joey
Deleasa (su padre) y no dejarla entrar a USA.
-Vas a viajar con un beatle, a sí que nada te
pasará. Te lo aseguro. – le dijo George rodeando los hombros de la
norteamaricana con su brazo derecho.
Temprano fuerón al aeropuerto Gatwik de Londres para tomar el Jet privado de The Beatles de ida hacia New York City,
la cuidad de los rascacielos. Charlotte observaba como George se acomodaba en
su asiento, se veía tan tranquilo ¿Por qué le dió ese beso si después iba a
hacer como si nada? ¿para torturarla? ¿para qué? Nada podía contestar sus
preguntas, solo tenía que guardarselas ya que como iba a ser tan directa con
George...en eso no podía todavía...una timidez la consumía y el miedo a
embarrarla también. Mejor dejar las cosas tal cual.
George y Charlotte ya habían llegado al JKF (John F. Kenndy airport). Brian no
había tenido tiempo para enviar a una persona con ellos para que los ayudará
con el equipaje,etc. Fuerón a retirar a sus maletas y salierón en busca de un
taxi.
-Tanto tiempo sin venir a mi país – dijo admirando
todo a su alrededor.
-¿Ya habías visitado New York? – le preguntó
sacando un cigarro desde el bolsillo de su pantalón.
-Fue la segunda cuidad a la que vina con mi mamá
para tener una mejor situación económica.
-Ah... al parecer no resultó.
-No es que no haya resultado por falta de trabajo,
no. Tú sabes, es New York... solo fue por culpa...
-De los supuestos ‘malos’ antencedentes de tu
padre ¿no?
-Exacto. Por eso. ¿Me convidas? – George saca otro
cigarro y se lo entrega. Saca su encendedor y lo enciende. - ¡Taxi!
Durante el viaje en taxi, nuevamente ni se tocó el
tema del beso. Quedó definitivamente en el olvido. Pese a esto, Charlotte se
entretenía ver la cara de asombro de George viendo desde la ventana del auto la
grandesa de New York. Aunque poco duró
esto, ya que la hermana de George se encontraba cerca del Central Park.
-No es bonito el Central Park en invierno. – comentó Louise.
-¡En primavera es una maravilla! – exclamó
Charlotte colocando su abrigo en el sillo contiguo al del que George se
encontraba sentado.
-¿Y cómo has estado en tu matrimonio? – le
preguntó George.
-¡Ni te imaginas cuanto de feliz estoy! –
respondió su hermana emocionada, recordando a su querido esposo : Dean
McKensie.
-¿De verdad? – preguntó la chica.
-Mira....cuando encuentres al amor de tu vida vas
a saber como me siento.
Charlotte
miró a George. ¿Y si el amor de su vida es su mejor amigo? Se complica las
cosas ¿o no? Louise no podía a quedarse a entender a los recién llegados, tenía
que trabajar. Les aconsejó que caminarán por el Central Park, aunque estubiese feo o cualquier otro lugar que no
sea tan lejos de su depto. Le hicierón
caso, pero primero fuerón a unas tiendas a curiosiar y comprar.
A George le
extrañó ver que nadie lo reconocía como
uno de los famosisimos The Beatles, mientras que en Inglaterra era todo lo
contrario.
-Entremos aquí – dijo George apuntando una tienda
de discos. Se llamaba Generation
Records
-¿Y para qué? – le dijo extrañada.
-Quiero investigar algo... – abriendo la puerta de
la tienda.
-¿Qué cosa? – George ignoró su pregunta y entró,
ella fue trás él.
George se acercó al caballero que atendía la
tienda. Era bajito y con un excesivo cabello rizado.
-Oiga, ¿tiene algún disco de The Beatles? – preguntó George.
-¿Y quienes son esos? – preguntó el vendedor.
Pasó lo
mismo en varias tiendas más de discos. No conocían a The Beatles exepto en una tienda que si tenia 2 discos de ellos.
-Va a ser una tarea díficil hacernos conocidos en
USA .
Iban
caminando por el Central Park
-Yo sé que lo lograrán – sonrió.
-Que bonita te ves sonriendo – coloca su brazo en
los hombros de Charlotte.
Charlotte
lo miró tiernamente, pero recordó el beso que él le había dado, pero que
(parece) se le olvidó o qué.... esto la incómodo un poco.
-¿Charlotte? ¿eres tú?
Los dos se
girarón. Era un chico alto, rubioi, de los ojos azules y que vestía
elegantemente.
-¿Tú lo conoces? – George le susurró a Charlotte.
-No... –dijo ella - ¿quién eres?
-¿No te acuerdas de mí? – dijo él – tú mamá
trabajó por un tiempo en mi casa, acá en New York. Soy Doug Spelbeirg.
-¿Doug? ¿eres Doug? – él asintió - ¡tanto tiempo
sin verte! – lo abraza.
George
solo los miró.
-Como has crecido y...tan linda que estas,
Charlotte.- le dice Doug con admiración.
-Lo mismo digo de ti. – sonriente.
-¿Y...él? – mirándo a George - ¿es tu novio?
-¡No! No..él...él es mi mejor amigo.
-Soy George Harrison – se acercó dandolé la mano –
del grupo musical The Beatles.
-Hola George – le aprieta la mano - ¿The Beatles? ¿tú? Vaya... tienes un
mejor amigo famoso, Charlotte.
-Si...¿y qué has echo de tu vida?
-Estudio economía, tú sabes...el ‘Wall Street’ y
todas esas cosas.
- Que aburrido es eso. – dijo George.
- Ganas mucho dinero – contradició Doug.
-Si, pero de una manera corrupta.
-Según tú es de manera ‘corrupta’ pero es estable,
no como lo que tu haces.
-¿A qué te refieres? – sacandosé el cigarro.
-Eso. En cualquier momento tu carrera se puede
terminar...en cambio lo que yo estudió NO.
-Siguiendo engañando a la gente...¿eso es bueno?
NO. ¿estable? Lamentablemente.
- Yo no la engañaré.
-Lo harás, por ambición. Se te nota que serás un
estafador, un corrupto, un...
-¿Por qué no te callas, George? – espetó
agresivamente.
-No quiero...¿a caso me callaras con dinero?
-¡Cállense ustedes dos! – interrumpió Charlotte. -
¿a caso se van a pelear por una estupidez?
-Disculpa Charlotte – dijo Doug – y para
recompenzar el mal rato, te invito a comer en la noche...
- Va a decir que no – se adelantó George.
-¡¿Por qué?! Si iré Doug.
-¡No puedes ir, Charlotte! Louise...si Louis...va
a hacer una cena de bienvenida – mintió.
-¿En serio? Ella no me dijo.
-Era una sorpresa.
-Charlotte. – le toma las manos Doug. – si no hay
esa cena, me llamas y nos juntamos. – le pasa una tarjetita guiñándole el ojo –
nos vemos en la noche...adios George... – se va.
Cuando volvierón al depto. de la hermana de
George, Charlotte sacó un cigarro y lo fumó mirándo por el balcón.
-No hablaste en todo el camino ¿qué sucede? – le
preguntó George mientras dejaba su chaqueta en una silla cercana.
Charlotte
no respondió.
-¿Charlotte? – la chica se voltea.
- Louise no va hacer niguna cena, llegará tarde
por el trabajo. Ella me lo dijo. Descubrí tu mentira, amigo.
George la
miró sorprendido.
-Entonces...¿por qué no me contradeciste ahí
mismo?
-No quise dejarte como mentiroso ante Doug.
-Eso quiere decir que irás a cenar con ese Doug
¿no?
-Si...después lo llamaré. – continúo fumando.
-Él no es un tipo de fiar. Tiene otras intenciones
contigo.
-¿Qué me quieres decir con eso? – apaga el cigarro
en un cenicero cercano - ¿intenciones? ¿cuáles?
-¡Son muy obvias! – exclamó levantando los brazos.
-Explicaté entonces.
-Ese lo único que quiere es llevarte a tomar un
trago para...para que te emborraches y así acostarse contigo...
-¡George! – le gritó.
-¿Qué?
-Me duele saber que pienses que soy una de esas
locas que se entregan inmediatamente. – le miró indignada.
-¡No quise decir eso!
-Pero lo dijiste. Quizás tú ocupas esa técnica
para acostarte con una tipa, pero yo no soy como una de ellas...
-¡Es que me preocupo por ti! Y eso no quiere decir
que piense así de ti.
-¿Y qué si lo hago?
-¿Qué? ¿Cómo qué ‘y qué’? – se cruzó de brazos -
¡te puede pasar algo!
-¿Cómo qué?
-Quedar embarazada, por ejemplo.
-¿Y?
-¡Charlotte! – exclamó furioso.
-¡Pero si sabes bien que no haré eso! ¿Tú confías
en mí, no?
-Si y mucho.
-¿Entonces? ¿Por qué no reconoces lo que de verdad
sientes, lo qué te causa tal ‘preocupación’?
-...Según tú ¿cuál es?
-¡Celos,George! ¡Celos! – entra a su habitació y
la cierra furiosa.
Ella no salió de su recamará hasta por las 7 pm.
George, mientras, se entretenía viendo la TV. ‘¿Qué celos? – se decía el beatle
– Yo no estoy celoso. Jamás lo estaré...solo me preocupa...¿a caso eso es malo?
Pff...mujeres.’
George leía el New York Times cuando vió salir
a Charlotte vestida elegantemente saliendo del depto. sin despedirse de él. Sin
dudar, dejó el diario en el sillón, tomó su chaqueta negra y se dispuso a
seguir cautelosamente a Charlotte. ¿Pero por qué lo hacia? ¿Qué le impulsaba?
¿A caso no confiaba en ella o qué?
Después de
un breve trayecto, ella ingresó a un elegantísimo restaurant sin darse cuenta
de quien la seguía, mejor dicho, ni sabía que alguien la seguía. George entró
luego de Charlotte.
-El joven Spelbeirge la está esperando – le dice
inmediatamente a Charlotte el recepcionista. Ella se dirige hacia el interior.
-Buenas noches. – le dice mirando de soslayo a
George.
-Buenas...
-¿Nombre?
-George Harrison. – sonrió esperando a que (por si
a caso) lo reconociera.
-Harrison...Harrison... – buscando en la lista con
el dedo – no está en la lista.
-Soy de la famosa banda The Beatles.
-¿Quienes son esos?
-¿Con $30,000 US basta? – le pasó un cheque.
-Por la reserva se paga $100,000 US
-¡¿$100,000 US?! ¡¿Tanto?! Uff... entonces... – le
quita el lápiz al recepcionista y
arregla la cifra. Se lo da. - ¿con eso basta?
-Si – sonrió complacido.
La reserva
era de $10,000 US no de $100,000 US. Lo estafó.
Rápidamente, George entró al interior del
restaurant (se encontraba en el vestíbulo). Con la mirada buscó a Charlotte,
cuando la encontró, vió que reía alegremente con Doug. Bebían vino. Eligió una
mesa cercana para poder escuchar su conversación ¿Lo hacia por las ‘supuestas’
malas intenciones de ese tal Doug o por qué realmente estaba celoso?
-Aún no entiendo porque no tienes novio. – le
decía Doug.
-No es necesario tener para ser feliz.
-Eso es lo que dices tú...
-Tú no tienes novia.
-Pero tengo a ‘mis chicas’, ya sabes a que me
refiero...
-No...no lo sé. – él rió incrédulo.
-No te hagas la inocente, si sabes a que me
refiero.
-Supongo que si... – dudó.
-¿A ti no te gusta nadie? – George colocó más
atención.
-¿A mí? – bajó la mirada. Pensó en George. Pero la
posibilidad de que ellos (quizás) algún día estuvieran juntos lo encontraba
absurdo.¿Por qué?. Charlotte creía que tenía que dejar pasar este
sentimiento,que si no lo detiene, va a hacerla sufrir cuando George ame a otra,
se case con otra, tenga hijos con otra...Mientras que ella se quedaría SOLA
sufriendo por alguien que jamás la mirara con otros ojos que no sea la de una
bella amistas, por alguien que jamás la abrazará de otra forma, por alguien que
jamás la amará como ella desea, por alguien como su querido George. No quería
eso. No quería tener un final tan triste y desolado...se imaginaba viendo como
jugaban los ‘futuros’ hijos de George sola...sin nadie...y ella aún mirando a
ese joven como una ‘tonta enamorada’ ¿Qué ganaba con eso? ¿Qué?
Si Charlotte estaba confundida en que desicion tomar sobre su corazón ¡ imagínese a George! Últimamente no pensaba en sus
actos, si se colocaba celoso por su amiga NI SE DABA CUENTA.¿Qué me pasa? – se
preguntaba. Jamás había mira a Charlotte con otros ojos, si no, como la amiga
que siempre estará junto a él. PARA SIEMPRE.Eso creía, porque desde el primer
momento en que la vió surgió el sentimiento. Poco a poco crecía, cuando
Charlotte lo incentivaba cuando Charlotte lo consolaba, cuando...¡Charlotte ha
echo tantas cosas por él que comparadas con las que el mismo había echo no eran
nada! Se preguntaba porqué siguió a la chica, porqué quería oír la
conversación, porqué le daba ‘celos’ ese Doug. El beso que le dió a Charlotte
fue un error, no era el momento ni el lugar adecuado. Nisiquiera sabía porque
lo hizo ¿Por qué?
Se dió
cuenta que había dejado de escuchar la conversación entre Doug y Charlotte por
haberse sumido en sus pensamientos.
-A sí que era George... – le dijo Doug.
¡Habían
hablado de él y ni siquiera lo escuchó!
-Si... – suspiró con decepción.
-Oye, ¿algún día te gustaría ir a Miami?
-¿Miami?
Derepente
ingresó un grupo de chicas, en sus mochilas colgaba una pequeña bandera de
Inglaterra. Una de ellas apuntó a George, murmurarón un poco y gritarón :
¡George! ¡Es George Harrison! Dirigiéndose como locas donde el beatle.
-¿George? – se preguntó Charlotte extrañada, se
vuelve y ve a su amigo rodeado por las chicas.
‘¿Por qué cuando no quiero ser reconocido, me
conocen igual? Carajo....¡Charlotte me descubrió! ¿y ahora que excusa le daré?’
refunfuñó Harrison.
Los dos
volvían, sin hablarse, al depto. de Louise. Charlotte consiguió sacar a George
de las chicas ¿Cómo? No sabe.
-¿Por qué me seguiste? – rompió el silencio
Charlotte.
-No...no confío en él. Y no quiero que mi amiga
ande al lado de un tipo malo...y...si te molestó...disculpa...pero... – la miró
con carita tierna para que lo perdonará. Ella lo miraba seriamente, pero al ver
esa cara de George no pudo contener una sonrisa. Terminó por ceder.
-¿Eso era?
-Pues...si. – pateó una piedra.
-En vez de hacer el medio show ¿por qué no me lo
dijiste a sí de simple?
-¡Te lo dije! Pero...al parecer no fue
suficiente...¿amigos de nuevo? – trató de sonreír.
-Nunca dejamos de serlo...además, me pareció
tierno lo que hiciste.
-¿Tierno? – la miró extrañado – mejor cállate y
dame un abrazo.
Ella solo
lo miro, George impaciente, la jaló hacia él y le dio un abrazo. Disfrutaban
tenerse cerca ¿pero hasta qué punto? ¿Por qué Charlotte lo perdonó así de
fácil? ¿Alguna fuerza mayor le hizo dejar de lado su orgullo? Y George...¿qué
le impide reconocer lo que siente? ¿Qué? ¿Le teme al fracaso o qué?

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