domingo, 25 de agosto de 2013


Cap. 3 : New House   



-¡Charlotte!
  Era George, Charlotte estaba esperando el bus que la llevaría al instituto. Notó que su vecino no iba solo, iba acompañado de un chico y una chica más mayores que ellos dos.
-¿No ha llegado el bus? – le preguntó George luego de darle un beso en la mejilla.
-Si hubiera llegado, ella no estaría aquí tontito – le dice la chica.
- Tu Dean te tiene bastante pesada, hermanita...Charlotte, estos son mis hermanos: Peter y Louise.
-Hola – les saluda.
-Harry está enfermo –agregó Peter – tenía razón George, eres muy bonita.
    Charlotte, sonrojada, miró a George.
-¿Hablas de mí?
-Ammm...le contaba a Peter que me dices que seré un gran artista.
-Una vez George tocó la guitarra en mi ex banda: Los Rebeldes.
-Que nombre más original...-dijo sarcásticamente Louise.
- Si que eres muy bonita, de eso si que me habló mucho.-continuó Peter sin tomar en cuenta a la burla de Louise.
-Cállate, Peter – le dió un codazo George a su hermano.
-¡No quiero! Soy mayor que tú y...
-Pero soy el preferido de papá, Peter.- interrumpió.
-¡Cállate, George!- comenzarón a empujarse, pero nada grave. Típica peleas de hermanos.
-Hombres tenían que ser...-le dijo Louise a Charlotte-  ¡ya paren par de mocosos, viene el bus!
    Peter y George pararon la ‘pelea’ y se subierón al bus junto a Louise y Charlotte.

  George iba caminando por el pasillo del instituto con paso rápido hacia el salón de clases, iba atrasado.
   Abre la puerta y vió al profesor Tom Riddle enseñando algebra. El sr. Riddle paró de escribir con la tiza y miró atentamente a George.

-¿Por qué vienes llegando a esta hora? – le preguntó.
-El bus se demoró sr. Tom.
-Ok, ve a tu pupitre...- retomó la tiza – y la a  en este ejercicio se refiere a...
   George se dirige a su lugar correspondiente, comenzaba a sacar su cuaderno de algebra.
-¿estas seguro que fue eso, George? – interrumpió el hermano de la chica que había molestado a Charlotte el día anterior.
-Cállate Edward. – le ordenó el docente.
-Quizas estubiste coqueteando con esa tal Charlotte...¡hasta la defiendes!
-¡Edward! – gritó el sr. Riddle - ¡Cállate!
-¡No quiero!...oye George...¡George! ¡oye! ¡George! – el lo miró – ¿Qué se siente estar enamorado de una puta norteamericana?

    George, al escuchar la última frase, se levantó rápidamente  para ir a golpear a Edward ¡ estuvo a punto! Si no hubiese sido por el sr. Riddle...
   Injustamente mandarón a George junto a Edward donde el rector.
-Están en un prestigiado instituto  y saben bien que las normas se respetan ¿cierto? – los dos asienten con la cabeza – entonces, ¿me explican el asunto?
-Mire rector, George me iba a golpear en plena clase de algebra y yo no le había dicho nada.
-¿eso es verdad, joven Harrison? – preguntó anotando en un papel la respuesta de Edward.
-No...bueno...un poco.
-¿un poco? Es si o no, joven Harrison.
-Es que Edward comenzó a gritarme y después dijo una ofensa contra una amiga mía.
-¿A sí? – comenzó nuevamente a escribir – el prox. Lunes comenzarán a estar en detención hasta que termine este mes.
-¡¿Qué?! – alegó Edward - ¡pero si él es el culpable!
-No te creo Edward...viendo como eres, es obvio que provocaste a este muchacho.
-Es injusto...- volvió a decir.
-Ahora se pueden retirar.
   Los dos jovenes salieron de la oficina.
-La pagarás, Harrison – lo empujó levemente y se fue.
     George ni tomó en cuenta la amenaza de Edward.

-Que se demora en salir Charlotte.
-A sí que la defendiste, George.
-Aunque Edward me amenazó...
-¡¿Qué?! – gritó Paul.
-¿Qué pasa?
-Ese tiene su pandilla. Ten cuidado.
-No me va a suceder nada.
-Te confías mucho...¡oye! tengo una guitarra nueva ¿quieres que vaya a tu casa para tocarla? A sí veré como haz avanzado.
-Te sorprenderas que he mejorado bastante.

-¡Hola chicos!

   Era Charlotte sonriente. Tenía un moño rojo que sujetaba su largo pelo ondulado castaño oscuro. Sus ojos color miel resaltaban. Su uniforme consistía en una blusa blanca con________ roja, chaqueta del mismo color que tenía bordada la insignia del instituto y tenía una falda gris a cuadros.

-Hola Charlotte.
-¡Te ves muy alegre! – comentó Paul - ¿qué pasó?
-Bueno...al parecer la loca que me molestaba no lo va hacer más. Hoy ni me miró.
-Hablando de eso – comenzaron a caminar – George le iba a pegar al hermano de esa desquiciada.
-¿George? –lo mira – ¿cómo así?
-Dijo algo feo de ti y me dió rabia...- contestó.
-¿me defendiste? – sonríe con ternura y lo toma del brazo.
-Eres mi amiga ¿no? – la mira a los ojos. Estos brillaban.
-Charlotte...
-¿Qué, Paul?
-¿Por qué no vas a la casa de George hoy? Iré a mostrarle una guitarra.
-Supongo que iré... ¡Ah! Hice una amiga. Se llama Maureen Cox.
-Que nombre tan feo. – se burló Paul.
      La chica iba del brazo de Paul y el de George. El trío iba riendo por un comentario que hizo Paul.

-¡Hola George!

   Era Edward con un grupo de 30 chicos o más.

-Edward...tú y tus amigos. – dijo algo atemorizado George.
-Veo que estas acompañado por la pu...
-¡Te dije que no la llamaras a sí! – interrumpió.
-¿A sí? – él y su grupo comenzaron a tomar unas piedras.
-Yo que ustedes correría – sugirió McCartney.

Y eso hicierón. El grupo de 30 junto a Edward le tiraban piedras a Paul, George y Charlotte.

Corrieron mucho. Trataban de esquivar las piedras para que no lo golpearán. Perdieron de vista a Paul, lo más posible es que se fue por otra calle. Una piedra más o menos grande golpeó a George en la frente cuando este se dió vuelta para ver si seguián persigióndolos.

-¡George! ¿estas bien? – preguntó preocupada.
-Me sangra...- colocando su antebrazo para detener la sangre.

       El grupo se detuvo porque se acercaba la policía que iba patrullando por el sector.
Ya estaban en Wavertree. A George le seguía sangrando la herida, tenía toda la manga de la camisa ensangrentada.
-¿Hay gente en tu casa?
-Hoy no...mi mamá fue al hospital con Harry. Peter fue a trabajar y Louise llega tarde al igual que papá.
-Entonces ven conmigo...yo te curaré ¿si?
   Entraron a la casa de Charlotte. Bridgit no estaba, pues tenía que trabajar en la empresa textil.

-Colócate este paño George, mientras traeré el botiquín...¿te sangra menos?
-Mucho menos.-recibiendo el paño.

       Después de un breve rato , Charlotte aparece con el botiquín. Le quita el paño y le comienza a limpiar la herida muy cerca de George.
-¿Sabes hacer curaciones?
-Si, en mi escuela en USA me enseñaron. Te voy a echar un poco de yodo para...
-¡No! ¡Me va a doler mucho! – interrumpió.
-¡George! Cállate, te tengo que curar – le colocó el yodo. George gritó un poco – exagerado... déjame colocar el parche ¡listo! ¿te duele aún?
-Solo un poco...gracias Charlotte.
-No me agradezcas nada , gracias a que me defendiste tuviste esta herida ¿Tú crees qué te harán algo de nuevo?
-No lo sé, a mí nunca me han molestado en el instituto...excepto ahora.
-Por mi causa.
-¡No, no y no! No te eches la culpa.
-Ok...¿tu crees que venga Paul?
-Lo veo muy difícil, después de lo que nos pasó...
-Si viene, me avisas ¿ya?
-Bueno...-mira por la cortina- acaba de llegar mamá con Harry, me voy.
-¿Qué le dirás sobre la herida?
-Que...que me caí jugando el futboll.
-A ti no te gusta el futboll.
-Y entonces, ¿qué le digo?
-Que sé yo... – guardando las cosas en el botiquín – ammm...algo se te ocurrirá.
-Ojalá...chao Charlotte. – le da un beso en la mejilla.
-Que sueñes bonito – le sonríe y Harrison se va.

     En la casa de los Harrison (toda la familia reunida)
-Les tengo una noticia, hijos – dijo Harold.
-¿Cuál, papá? – preguntó Peter sentándose al lado de su hermana.
-¿Les dices tú o yo, amor?
-Tú, Harold – responde la esposa.
-Bien...donde vivimos no es un lugar bonito ni muy cómodo. Yo quiero darle lo mejor a mi familia, a sí que compré una casa cerca de Speake aquí en Liverpool.
-¡¿Qué?! – dijo George - ¿nos iremos?
-Si hijo, ¿no es una buena noticia? – dijo dulcemente la madre.
-¡Muy genial! – exclamó alegre Louise.
-¿A caso no te gusta irte a un lugar cómodo y hogareño? – preguntó Louise madre.
-Yo...no es eso...me acostumbré a vivir aquí.
-Desacostumbraté, ¡la nueva casa es mucho mejor! – dijo feliz la mamá.
   No le apenaba dejar el lugar donde vivió su infancia, si no que se alejaría de su amiga, de Charlotte.
 
   Mientras en la casa Deleasa.
-Charlotte...¡pasado mañana debes empacar  tus cosas!
-¡¿Por qué?! ¿volveremos a USA? – preguntó asustada.
-No...eso no...le caí muy bien al jefe de la empresa textil y le contpe en el lugar en que vivimos. Me dijo que no es un sitio adecuado para que vivan dos señoritas – sonriente – me ofreció vivir en una bella casa por un bajo alquiler.
-O sea...¿nos mudaremos?
-¡Si! ¿no es maravilloso?
-Pero...pero...
-¿Pero qué?
-Pero George...él...
-Lo ves en el instituto.
-Mamá, es de mujeres.
-No rechazaré tan buena oportunidad por George, hija.
-Pero mamá...
-Ya dije Charlotte. Vine a este país a vivir mejor que ayá en USA y no rechazaré una oferta ¿entendido?
-Si mamá – dijo resignada.
                              ¿Y ahora que haría sin George?

 George acababa de cerrar la puerta cuando vio a Charlotte sentada en la vereda jugando con su cabello.
-Pensé que te ibas antes al paradero.
-Hola... – se levanta – necesitó contarte algo.
-Yo también. – comenzaron a caminar.
-¿Es malo?
-Mas o menos...dime que sucede  primero.
-Me iré.
-¡¿Qué?!
-Mejor dicho me mudaré a una casa mucho mejor que esta.
-¿A donde? – preguntó preocupado George.
-Cerca de Speake, aquí en Liverpool.
-No puede ser... – dijo sonriente - ¿Qué n° es el de tu futura casa?
-712 , ¿por qué te alegras? – extrañada.
-Esto es demasiada coincidencia – alegre - ¡yo también me voy a cambiar de casa! ¿y sabes donde?- ella negó con la cabeza – cerca de Speake y en la casa n° 711.
-O sea...¡seremos vecinos otra vez!
-¡Si! Esto fue una extraña coincidencia. Quizás Dios no quiso que nos separemos.
-Yo creo...cuanto me alegro no estar lejos de ti, George.

   Bridgit y su hija se fueron mucho antes que los Harrison. Charlotte escogió una habitación del segundo piso que está al costado y da al frente de una habitación de la casa del lado. Curiosamente George eligió el cuarto que da al frente de la pieza de Charlotte, claramente se podía apreciar la otra habitación. Las casas estaban tan cerca que George y Charlotte podían conversar desde sus piezas. Pasaban horas conversando por ahí, cuando no podían salir, se hablaban cuando uno de ellos tenía insomnio...pasaban mucho tiempo así y nunca se cansaban. ¿Es solo amistad que los impulsaba a hacer eso? 

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