Cap.
3 : New House
-¡Charlotte!
Era
George, Charlotte estaba esperando el bus que la llevaría al instituto. Notó
que su vecino no iba solo, iba acompañado de un chico y una chica más mayores
que ellos dos.
-¿No ha llegado el bus? – le preguntó George luego
de darle un beso en la mejilla.
-Si hubiera llegado, ella no estaría aquí tontito
– le dice la chica.
- Tu Dean te tiene bastante pesada,
hermanita...Charlotte, estos son mis hermanos: Peter y Louise.
-Hola – les saluda.
-Harry está enfermo –agregó Peter – tenía razón
George, eres muy bonita.
Charlotte, sonrojada, miró a George.
-¿Hablas de mí?
-Ammm...le contaba a Peter que me dices que seré
un gran artista.
-Una vez George tocó la guitarra en mi ex banda: Los Rebeldes.
-Que nombre más original...-dijo sarcásticamente
Louise.
- Si que eres muy bonita, de eso si que me habló
mucho.-continuó Peter sin tomar en cuenta a la burla de Louise.
-Cállate, Peter – le dió un codazo George a su
hermano.
-¡No quiero! Soy mayor que tú y...
-Pero soy el preferido de papá, Peter.-
interrumpió.
-¡Cállate, George!- comenzarón a empujarse, pero
nada grave. Típica peleas de hermanos.
-Hombres tenían que ser...-le dijo Louise a
Charlotte- ¡ya paren par de mocosos,
viene el bus!
Peter y
George pararon la ‘pelea’ y se subierón al bus junto a Louise y Charlotte.
George iba
caminando por el pasillo del instituto con paso rápido hacia el salón de
clases, iba atrasado.
Abre la
puerta y vió al profesor Tom Riddle enseñando algebra. El sr. Riddle paró de
escribir con la tiza y miró atentamente a George.
-¿Por qué vienes llegando a esta hora? – le
preguntó.
-El bus se demoró sr. Tom.
-Ok, ve a tu pupitre...- retomó la tiza – y la a en
este ejercicio se refiere a...
George se
dirige a su lugar correspondiente, comenzaba a sacar su cuaderno de algebra.
-¿estas seguro que fue eso, George? – interrumpió
el hermano de la chica que había molestado a Charlotte el día anterior.
-Cállate Edward. – le ordenó el docente.
-Quizas estubiste coqueteando con esa tal
Charlotte...¡hasta la defiendes!
-¡Edward! – gritó el sr. Riddle - ¡Cállate!
-¡No quiero!...oye George...¡George! ¡oye!
¡George! – el lo miró – ¿Qué se siente estar enamorado de una puta
norteamericana?
George,
al escuchar la última frase, se levantó rápidamente para ir a golpear a Edward ¡ estuvo a punto!
Si no hubiese sido por el sr. Riddle...
Injustamente mandarón a George junto a Edward donde el rector.
-Están en un prestigiado instituto y saben bien que las normas se respetan
¿cierto? – los dos asienten con la cabeza – entonces, ¿me explican el asunto?
-Mire rector, George me iba a golpear en plena
clase de algebra y yo no le había dicho nada.
-¿eso es verdad, joven Harrison? – preguntó
anotando en un papel la respuesta de Edward.
-No...bueno...un poco.
-¿un poco? Es si o no, joven Harrison.
-Es que Edward comenzó a gritarme y después dijo
una ofensa contra una amiga mía.
-¿A sí? – comenzó nuevamente a escribir – el prox.
Lunes comenzarán a estar en detención hasta que termine este mes.
-¡¿Qué?! – alegó Edward - ¡pero si él es el
culpable!
-No te creo Edward...viendo como eres, es obvio
que provocaste a este muchacho.
-Es injusto...- volvió a decir.
-Ahora se pueden retirar.
Los dos
jovenes salieron de la oficina.
-La pagarás, Harrison – lo empujó levemente y se
fue.
George
ni tomó en cuenta la amenaza de Edward.
-Que se demora en salir Charlotte.
-A sí que la defendiste, George.
-Aunque Edward me amenazó...
-¡¿Qué?! – gritó Paul.
-¿Qué pasa?
-Ese tiene su pandilla. Ten cuidado.
-No me va a suceder nada.
-Te confías mucho...¡oye! tengo una guitarra nueva
¿quieres que vaya a tu casa para tocarla? A sí veré como haz avanzado.
-Te sorprenderas que he mejorado bastante.
-¡Hola chicos!
Era
Charlotte sonriente. Tenía un moño rojo que sujetaba su largo pelo ondulado
castaño oscuro. Sus ojos color miel resaltaban. Su uniforme consistía en una
blusa blanca con________ roja, chaqueta del mismo color que tenía bordada la
insignia del instituto y tenía una falda gris a cuadros.
-Hola Charlotte.
-¡Te ves muy alegre! – comentó Paul - ¿qué pasó?
-Bueno...al parecer la loca que me molestaba no lo
va hacer más. Hoy ni me miró.
-Hablando de eso – comenzaron a caminar – George
le iba a pegar al hermano de esa desquiciada.
-¿George? –lo mira – ¿cómo así?
-Dijo algo feo de ti y me dió rabia...- contestó.
-¿me defendiste? – sonríe con ternura y lo toma
del brazo.
-Eres mi amiga ¿no? – la mira a los ojos. Estos
brillaban.
-Charlotte...
-¿Qué, Paul?
-¿Por qué no vas a la casa de George hoy? Iré a
mostrarle una guitarra.
-Supongo que iré... ¡Ah! Hice una amiga. Se llama
Maureen Cox.
-Que nombre tan feo. – se burló Paul.
La
chica iba del brazo de Paul y el de George. El trío iba riendo por un
comentario que hizo Paul.
-¡Hola George!
Era
Edward con un grupo de 30 chicos o más.
-Edward...tú y tus amigos. – dijo algo atemorizado
George.
-Veo que estas acompañado por la pu...
-¡Te dije que no la llamaras a sí! – interrumpió.
-¿A sí? – él y su grupo comenzaron a tomar unas
piedras.
-Yo que ustedes correría – sugirió McCartney.
Y eso hicierón. El grupo de 30 junto a Edward le
tiraban piedras a Paul, George y Charlotte.
Corrieron mucho. Trataban de esquivar las piedras
para que no lo golpearán. Perdieron de vista a Paul, lo más posible es que se
fue por otra calle. Una piedra más o menos grande golpeó a George en la frente
cuando este se dió vuelta para ver si seguián persigióndolos.
-¡George! ¿estas bien? – preguntó preocupada.
-Me sangra...- colocando su antebrazo para detener
la sangre.
El
grupo se detuvo porque se acercaba la policía que iba patrullando por el
sector.
Ya estaban en Wavertree. A George le seguía
sangrando la herida, tenía toda la manga de la camisa ensangrentada.
-¿Hay gente en tu casa?
-Hoy no...mi mamá fue al hospital con Harry. Peter
fue a trabajar y Louise llega tarde al igual que papá.
-Entonces ven conmigo...yo te curaré ¿si?
Entraron a la casa de Charlotte. Bridgit no estaba, pues tenía que trabajar en la
empresa textil.
-Colócate este paño George, mientras traeré el
botiquín...¿te sangra menos?
-Mucho menos.-recibiendo el paño.
Después de un breve rato , Charlotte aparece con el botiquín. Le quita
el paño y le comienza a limpiar la herida muy cerca de George.
-¿Sabes hacer curaciones?
-Si, en mi escuela en USA me enseñaron. Te voy a
echar un poco de yodo para...
-¡No! ¡Me va a doler mucho! – interrumpió.
-¡George! Cállate, te tengo que curar – le colocó
el yodo. George gritó un poco – exagerado... déjame colocar el parche ¡listo!
¿te duele aún?
-Solo un poco...gracias Charlotte.
-No me agradezcas nada , gracias a que me
defendiste tuviste esta herida ¿Tú crees qué te harán algo de nuevo?
-No lo sé, a mí nunca me han molestado en el
instituto...excepto ahora.
-Por mi causa.
-¡No, no y no! No te eches la culpa.
-Ok...¿tu crees que venga Paul?
-Lo veo muy difícil, después de lo que nos pasó...
-Si viene, me avisas ¿ya?
-Bueno...-mira por la cortina- acaba de llegar
mamá con Harry, me voy.
-¿Qué le dirás sobre la herida?
-Que...que me caí jugando el futboll.
-A ti no te gusta el futboll.
-Y entonces, ¿qué le digo?
-Que sé yo... – guardando las cosas en el botiquín
– ammm...algo se te ocurrirá.
-Ojalá...chao Charlotte. – le da un beso en la
mejilla.
-Que sueñes bonito – le sonríe y Harrison se va.
En la
casa de los Harrison (toda la familia reunida)
-Les tengo una noticia, hijos – dijo Harold.
-¿Cuál, papá? – preguntó Peter sentándose al lado
de su hermana.
-¿Les dices tú o yo, amor?
-Tú, Harold – responde la esposa.
-Bien...donde vivimos no es un lugar bonito ni muy
cómodo. Yo quiero darle lo mejor a mi familia, a sí que compré una casa cerca
de Speake aquí en Liverpool.
-¡¿Qué?! – dijo George - ¿nos iremos?
-Si hijo, ¿no es una buena noticia? – dijo
dulcemente la madre.
-¡Muy genial! – exclamó alegre Louise.
-¿A caso no te gusta irte a un lugar cómodo y
hogareño? – preguntó Louise madre.
-Yo...no es eso...me acostumbré a vivir aquí.
-Desacostumbraté, ¡la nueva casa es mucho mejor! –
dijo feliz la mamá.
No le
apenaba dejar el lugar donde vivió su infancia, si no que se alejaría de su
amiga, de Charlotte.
Mientras
en la casa Deleasa.
-Charlotte...¡pasado mañana debes empacar tus
cosas!
-¡¿Por qué?! ¿volveremos a USA? – preguntó
asustada.
-No...eso no...le caí muy bien al jefe de la
empresa textil y le contpe en el lugar en que vivimos. Me dijo que no es un
sitio adecuado para que vivan dos señoritas – sonriente – me ofreció vivir en
una bella casa por un bajo alquiler.
-O sea...¿nos mudaremos?
-¡Si! ¿no es maravilloso?
-Pero...pero...
-¿Pero qué?
-Pero George...él...
-Lo ves en el instituto.
-Mamá, es de mujeres.
-No rechazaré tan buena oportunidad por George,
hija.
-Pero mamá...
-Ya dije Charlotte. Vine a este país a vivir mejor
que ayá en USA y no rechazaré una oferta ¿entendido?
-Si mamá – dijo resignada.
¿Y ahora que
haría sin George?
George
acababa de cerrar la puerta cuando vio a Charlotte sentada en la vereda jugando
con su cabello.
-Pensé que te ibas antes al paradero.
-Hola... – se levanta – necesitó contarte algo.
-Yo también. – comenzaron a caminar.
-¿Es malo?
-Mas o menos...dime que sucede primero.
-Me iré.
-¡¿Qué?!
-Mejor dicho me mudaré a una casa mucho mejor que
esta.
-¿A donde? – preguntó preocupado George.
-Cerca de Speake, aquí en Liverpool.
-No puede ser... – dijo sonriente - ¿Qué n° es el
de tu futura casa?
-712 , ¿por qué te alegras? – extrañada.
-Esto es demasiada coincidencia – alegre - ¡yo
también me voy a cambiar de casa! ¿y sabes donde?- ella negó con la cabeza –
cerca de Speake y en la casa n° 711.
-O sea...¡seremos vecinos otra vez!
-¡Si! Esto fue una extraña coincidencia. Quizás
Dios no quiso que nos separemos.
-Yo creo...cuanto me alegro no estar lejos de ti,
George.
Bridgit y
su hija se fueron mucho antes que los Harrison. Charlotte escogió una
habitación del segundo piso que está al costado y da al frente de una
habitación de la casa del lado. Curiosamente George eligió el cuarto que da al
frente de la pieza de Charlotte, claramente se podía apreciar la otra
habitación. Las casas estaban tan cerca que George y Charlotte podían conversar
desde sus piezas. Pasaban horas conversando por ahí, cuando no podían salir, se
hablaban cuando uno de ellos tenía insomnio...pasaban mucho tiempo así y nunca
se cansaban. ¿Es solo amistad que los impulsaba a hacer eso?


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